lunes, 4 de septiembre de 2017

XIX "El Sol"

Tanto en la casa de mis padres como en la que yo arriendo, tenemos afuera estas muy comunes rejas metálicas.
El problema es que la parte de la entrada puede ser difícil para cerrar a veces: no es que la empujes y entres esperando a casa esperando que cerrará, choca ruidosamente con la otra reja y no cierra. Uno debe devolverse, jalar manualmente el pestillo y cerrarla así.

Sin embargo supe que con el spray WD-40 se solucionaba esto! (Esto no es Truman Show aviso)

Sin recordar si mi padre tenía o no llevé el mío. 
Al llegar abrí con la llave que tengo de la casa y lo encontré en el living. 

Estaba sentado leyendo en el computador y creo con audífonos, 
no recuerdo ese detalle porque sólo quise vivir ese instante, temo mucho por la vida de mi mamá en este tiempo pero nunca temo que él pueda partir antes.

Estoy caminando hacia él y no me ve ni me escucha.

Nuestros "viejitos", al igual que las estrellas, se van apagando, 

él no ve muy bien y además tiene comprometidos los oídos por tantas detonaciones y explosiones que le tocó escuchar en ejercicios en su vida militar. 

La jornada traería, sin embargo momentos más potentes...

Tras saludar a todos en la casa llamé a mi padre al jardín (tanto mi hermana como mi mamá se encontraban recostadas).

Mi padre me siguió entusiasmado y le mostré el problema de la reja y cómo no bastaba con empujarla con fuerza porque no cerraba y había que hacerlo con el pestillo. Además al chocar con la otra reja obviamente sonaba fuerte.

Abrí,  rocié el spray en la punta que ayuda a cerrarla y también a la parte que la jala para abrir.
De ahí la empujé despacio y ambos vimos cómo se cerró suave y fácilmente. Había funcionado tan bien como en mi casa. Fue bueno vivenciar esto primero yo para luego compartirlo en la casa familiar.

El almuerzo estuvo rico pero mi mamá estaba en la cama recostada sin dormir. 
Ese no es un hábito de ella. 


Me acerqué y me tendí mirando también el techo para conversar. 

Me explicó que por las quimioterapias se siente sin muchas energías. Y aún así me demostró estar entera y fuerte como siempre. Es Leo.

A los pocos minutos decidió levantarse, cuando eran las 19 hrs.

En esa sola conversación me recordó la importancia de estar en el presente y no en el pasado. 


Yo le dije que es una buena Mamá...


........


Llegando a casa lloré lo que me había contenido...
La gata Canela logró distraerme y sequé las lágrimas.


Quizá fue simbólico que haya ido a casa a ayudar a destrabar ciertas puertas.






4 comentarios:

  1. Un saludo desde el otro lado del pantano

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  2. me pone triste saber que algun día pondré triste a mis hijos.
    en tanto, el presente.

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  3. muy personal y emotivo, me gusta que ahora te abras y nos des mas momentos así...

    me encantó la entrada porque de esta manera también cerrás el sentimiento en el buen sentido o le das una forma final para exorcizarlo...

    y tenés a los dos que no es poco master... abrazo grande y siga solucionando cosas....

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  4. Fuerza para tu mamà y gracias por contar ese momento.
    Un placer pasar por acà.

    Me gusta tu estilo, pero tengo una queja contra el color, lastima los ojos sobre el negro, aunque me encantan esos colores para vestir, el rojo sobre el negro no se lee bien. Por cierto, tambièn disfruto del rock.

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